La presencia de nitrógeno (N) y fósforo (P) es necesaria para que la biomasa microbiana disponga de suficientes nutrientes, descomponga la carga orgánica y realice el tratamiento biológico de forma eficiente.
La relación entre carbono, nitrógeno y fósforo

La concentración de nutrientes en una PTAR se basa en la proporción teórica de carbono, nitrógeno y fósforo (C:N:P). En este contexto, el carbono está representado por la demanda química de oxígeno (DQO) del agua cruda, expresada en mg/L.

En sistemas aerobios, el nitrógeno y el fósforo deben representar, respectivamente, al menos el 5 % y el 1 % de la DQO del agua cruda. En sistemas anaerobios, los mínimos indicados son del 0,6 % para el nitrógeno y del 0,1 % para el fósforo. Por lo tanto, los sistemas anaerobios son menos demandantes en términos de nutrientes.
Aguas residuales ordinarias

En las aguas residuales ordinarias, también conocidas como aguas negras, las concentraciones de nitrógeno y fósforo suelen ser mayores que los mínimos indicados. Por esta razón, normalmente no se requiere adicionar nutrientes, ya sea en sistemas aerobios o anaerobios.
Aguas residuales especiales o industriales

En aguas especiales, como las industriales, siempre debe verificarse si ambos nutrientes superan los mínimos especificados. Si alguno se encuentra por debajo, se debe adicionar nitrógeno o fósforo mediante una sal soluble en agua hasta alcanzar los valores requeridos.
Dosificación y monitoreo

Los fertilizantes hidrosolubles son especialmente aptos para este uso porque pueden dosificarse de forma segura con bombas de pistón o de membrana. En productos de solubilidad limitada, los restos de sales no disueltas pueden dañar el sistema de dosificación. Toda dosificación debe monitorearse para evitar tanto la deficiencia como el exceso de nutrientes.
